ARRANCAMOS TEMPORADA!

Está claro que si fuéramos camaleones perderíamos nuestra esencia cómo seres humanos que luchamos frente a nuevos retos, que nos marcamos nuevos objetivos, que intentamos cambiar lo que no nos gusta y que intentamos adaptarnos a nuevas situaciones… incluso a veces nos da la sensación de nadar a contra corriente frente a todo pronóstico para conseguir lo que nos hemos propuesto.

Si con un simple cambio de piel, o de ropa pudiéramos encajar esas nuevas situaciones, ¿lo haríamos? ¿Nos gustan los retos sencillos? Creo que en todas las etapas de la vida las personas se diferencian por buscar su camino, por luchar por lo que quieren.

Esos cambios que a veces tanto nos aterran, nos estresan, nos hacen perder los papeles, al final dejarán de serlo y pasarán a formar parte de nosotros y de nuestro actual camino dando paso a otros nuevos. Y es que si nos detenemos un momento nos daremos cuenta de la cantidad de cambios que realizamos al largo de nuestra vida, algunos tan sencillos o insignificantes cómo el cambiar de marca de pasta de dientes u otros más significativos cómo cambiar de residencia.

¡Triatlón internacional de Portocolom, primer triatlón de esta nueva temporada! Distancia algo especial 1km nadando, 100km en bici y 10 km corriendo. A priori distancia que aunque tenía muy buena pinta, no me beneficiaba demasiado…. Faltaban km de carrera a pie

Y yo inmersa en una de las épocas de cambio más importantes de mi vida. Con miles de pieles distintas y sin saber ya cuál ponerme y cuál no… que si la de cambio de residencia, que si la de cambio de trabajo, que si la de cambio de grupo de amigos, que si la de cambio de entrenador y de lugar de entrenamiento o la de si cambio de estudios (cómo si ya no fuera poco con todo lo que tenía embarcarme con una nueva profesión…).

La clave está en priorizar, en saber qué te pones en ese momento y qué tiene que esperar. Ya que; sino lo único que vamos a conseguir si intentamos ponernos una capa sobre otra es que no podamos ni caminar, que no podamos avanzar.

Así que una vez entendida la lección después de muchos meses de llevar todo el armario encima y creerme Superman, decidí poner orden y elegir día a día cómo tenía que vestirme y poco a poco ir asumiendo los cambios e intentando adaptarme a ellos.

El resultado; plantarme en una línea de salida de una prueba internacional con 0 presión y con mi traje de triatlón habiendo dejado en casa todo el resto. No quería pensar en nada más que en salir a disfrutar, a volver a sentir el porqué practico este deporte y la adrenalina que me engancha a él. Y así fue, salí a por todas, sabía que los deberes estaban hechos y que al resto de cambios ahora les tocaba esperar. Ahora era nuestro momento. Sólo salir y dar lo máximo.

Disfruté desde el minuto 1, me di cuenta que había conseguido por un momento separar todo aquello que tanto pesaba, me di cuenta en el momento en el que corriendo, sin importar el resultado final o el tiempo sólo podía sonreír, sonreír de lo feliz que me sentía de estar allí, de vivir ese momento y de poderlo compartir con todos los que estaban allí.

Los cambios son buenos, y hay que hacerlos, pero uno a uno y poco a poco.

Y es que…. quien mucho abarca…. ¡Poco aprieta!

Feliz semana

2017-04-12T06:10:21+00:00